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Corán 2:74–101 confronta los corazones endurecidos, la Escritura distorsionada y el peligro de una fe sin conciencia.
El pasaje expone la fe parcial, la conciencia silenciada y una autoridad religiosa que escribe o preserva la falsedad en nombre del Todopoderoso.
Este comentario lee la prueba de la fe como un llamado a discernir la oscuridad de la luz y a elegir la verdad mediante la razón, la conciencia y el crecimiento del alma.
Contenido: Escritura distorsionada, fe parcial y prueba de la conciencia

Preguntas clave
Corán 2:74–82
74. Luego [a pesar de estos milagros] se endurecieron sus corazones como piedras, o más duros aún, porque de algunas piedras brotan ríos, otras se parten y pasa agua a través de ellas, y otras se derrumban por temor a Dios; pero [sepan que] Dios no está desatento de lo que hacen.
75. ¿Acaso pretenden [¡oh, creyentes!] que les crean, siendo que algunos de ellos oían la Palabra de Dios [la Torá] y la alteraban intencionalmente después de haberla comprendido?
76. Y cuando se encuentran con los creyentes dicen: “¡Somos creyentes!” Pero cuando están entre ellos se dicen unos a otros: “¿Acaso van a contarles lo que Dios nos ha revelado para que puedan argumentar con ello contra nosotros ante nuestro Señor?” ¿Es que no razonan?
77. ¿Es que no saben que Dios conoce lo que ocultan y lo que hacen público?
78. Entre ellos hay iletrados sin conocimiento que no conocen el Libro, que siguen solo sus propios deseos y no hacen sino conjeturar.
79. ¡Ay de aquellos que escriben el Libro con sus manos y luego dicen: “Esto proviene de Dios”, para venderlo a vil precio! ¡Ay de ellos por lo que han escrito sus manos! ¡Ay de ellos por lo que obtuvieron!
80. Dicen [estos hijos de Israel]: “El fuego no nos quemará sino días contados”[1]. Diles: “¿Acaso tienen una promesa de Dios?” Sepan que Dios no falta a Sus promesas. ¿O acaso están diciendo de Dios algo que no saben?
81. No cabe duda de que quienes hayan cometido faltas, y estén cercados por sus pecados, serán los moradores del Fuego, en el que permanecerán eternamente.
82. Pero en cambio, quienes hayan creído y obrado rectamente serán los moradores del Paraíso, donde vivirán eternamente. *
Castigo eterno, misericordia y estado del alma
El versículo es verdadero, excepto por las adiciones finales que hablan de arder eternamente en el infierno y de una dicha ociosa sin fin en el paraíso. El Todopoderoso es misericordia y justicia absolutas. El tormento eterno no corresponde a esa naturaleza.
Si una persona cree que la recompensa eterna está garantizada, o que el castigo eterno se impone sin fin, la conciencia queda silenciada. Cuando el miedo sustituye al discernimiento y la recompensa sustituye al crecimiento, la fe se distorsiona.
La salvación no se asegura por pertenecer a un pueblo o religión particular, ni por la repetición mecánica de oraciones. Está determinada por el nivel del alma.
Corán 2:83–86
83. Y [recuerden] cuando celebré el pacto con el Pueblo de Israel: “Adoren solo a Dios, hagan el bien a sus padres y parientes, a los huérfanos y los pobres, hablen a la gente de buenas maneras, cumplan la oración y paguen el zakat”; pero luego le dieron la espalda [a este pacto] rechazándolo, salvo unos pocos.
84. Y [recuerden] cuando celebré un pacto con ustedes: “No derramarán su sangre ni se expulsarán de sus hogares”, lo aceptaron y fueron testigos de ello.
85. Pero fueron ustedes mismos quienes mataron y expulsaron a algunos de los suyos de sus hogares, haciendo causa común contra ellos con pecado y violación de la ley. Y si alguno de ellos caía cautivo, pagaban el rescate por él, pero el haberlos expulsado era ya ilícito. ¿Acaso creen en una parte del Libro y descreen de otra? ¿Cuál es la consecuencia de quienes obran así sino la humillación en la vida mundanal y el castigo más severo el Día de la Resurrección? [Sepan que] Dios no está desatento de cuanto hacen.
86. Esos son quienes compraron la vida mundanal a cambio de la otra[1]. A ellos no se les aliviará el castigo ni tendrán socorredores.
Fe parcial, conciencia silenciada y nivel del alma
Después de falsificar las verdades del Sagrado Corán, escriben:
“¿Acaso creen en una parte de la Escritura y rechazan otra parte?”
En un versículo se invoca la violencia en nombre de Moisés; en otro, se condena matar. Sin embargo, a las personas se les enseña a creer en todo lo que está escrito.
Muchos servidores de religión no reconocen la luz de la verdad dentro de las distorsiones. Repiten lo escrito sin discernimiento, mientras la conciencia permanece en silencio.
La oscuridad y la luz solo pueden comprenderse analizando los textos a través de la voz del Creador: la conciencia. El nivel del alma determina el nivel de la fe y, con ello, el nivel de comprensión del bien y del mal.
Corán 2:87–92
87. Y revelé a Moisés el Libro, y después de él envié Mensajeros; y concedí a Jesús, el hijo de María, milagros evidentes, y lo fortalecí con el Espíritu Santo [el ángel Gabriel]. ¿No es cierto acaso que cada vez que se les presentaba un Mensajero que no satisfacía sus deseos, se comportaban con soberbia, desmintiendo a unos y matando a otros?
88. Decían: “Nuestros corazones están cerrados [porque ya saben lo necesario]”. Pero en realidad, Dios los maldijo por negar la verdad. ¡Poco es lo que creen!
89. Y cuando les llegó un Libro de Dios [el Corán] que confirmaba lo que ya tenían [en la Torá], a pesar de que antes oraban [para que llegara el Profeta que los guiase a] la victoria contra los incrédulos, cuando se les presentó [el Mensajero] lo reconocieron, pero [como no era judío] no creyeron en él. ¡Que la maldición de Dios caiga sobre los que niegan la verdad!
90. ¡Qué mal negocio han hecho al no creer en lo que Dios reveló, por envidia de que Dios favoreciera a quien quiso de entre Sus siervos [y no a uno de ellos]! Por ello, incurrieron una y otra vez en Su ira. Los que niegan la verdad tendrán un castigo degradante.
91. Y cuando se les dice: “Crean en lo que Dios ha revelado”, responden: “Creemos en lo que Dios nos reveló a nosotros”, y descreen de lo que vino después, a pesar de ser la Verdad que corrobora [el libro] que tienen. Diles: “¿Por qué, entonces, asesinaron a los Profetas de Dios, si eran creyentes?”
92. Se les presentó Moisés con milagros evidentes, pero adoraron al becerro [de oro] obrando injustamente.
Por qué el ritual de sangre no puede ser servicio al Todopoderoso
El Todopoderoso no maldice ni se aparta. Él concede tiempo, hasta el Día del Juicio Final.
Incluso hoy, algunos círculos orientados al Templo dentro del judaísmo profesan creer en el Todopoderoso mientras preparan el ritual de la vaca roja. Pueden llamarlo purificación, restauración o servicio a Dios. Sin embargo, un ritual de sangre no puede ser servicio al Todopoderoso. Si la sangre, la matanza y el sacrificio se colocan en el centro del culto, el ritual se aparta del Creador y se convierte en servicio a las fuerzas de la oscuridad que se alimentan del sufrimiento y del dolor.
Las amenazas de una supuesta deidad airada no generan fe verdadera. El miedo puede imponer obediencia, pero no cultiva comprensión.
La fe verdadera nace de aprender a escuchar la voz del Creador: la conciencia.
Corán 2:93–101
93. Y [recuerden] cuando celebré con ustedes el pacto y levanté el monte encima suyo [y dije]: “Aférrense con fuerza a lo que les he dado y obedezcan”. Dijeron: “Oímos, pero desobedecemos”. Y como castigo por haber negado la verdad, sus corazones quedaron embebidos de amor por el becerro [de oro]. Diles [¡Oh, Mujámmad!]: “Qué pésimo es lo que su fe les ordena hacer, ¡si en verdad fueran creyentes!”
94. Diles [¡Oh, Mujámmad!]: “Si creen que la morada del más allá junto a Dios es exclusiva para ustedes, entonces deseen la muerte si son veraces”.
95. Pero jamás la desearán por lo que han cometido, y Dios bien sabe quiénes son los injustos.
96. Encontrarás que [los judíos] son los más aferrados a la vida mundanal, más aún que los idólatras. Algunos de ellos quisieran vivir mil años, pero eso no les libraría del castigo, porque Dios sabe cuanto hacen.
97. Dile [¡Oh, Mujámmad!] a quien sea enemigo del ángel Gabriel, que él es quien descendió la revelación a tu corazón con la anuencia de Dios, confirmando los mensajes anteriores, como guía y buena nueva para los creyentes.
98. Quien sea enemigo de Dios, de Sus ángeles, de Sus Mensajeros, del ángel Gabriel y del ángel Miguel, que sepa que Dios es enemigo de los que rechazan el Mensaje.
99. Y te he revelado [¡Oh, Mujámmad!] signos evidentes, que solo los perversos los niegan.
100. ¿No es cierto que cada vez que realizan un pacto, un grupo de ellos lo rompe? La mayoría de ellos no cree.
101. Cuando se les presentó el Mensajero de Dios corroborando lo que ya se les había revelado [la Torá], algunos se rebelaron contra el Libro de Dios como si no supieran [lo que contenía].
Distorsión histórica de la Escritura
Este versículo es verdadero, pero también contiene otra dimensión. La verdad a menudo consta de dos partes. Cuando una parte queda oculta, las personas pueden ser conducidas por un camino falso mediante la segunda parte de la verdad.
La primera parte de la verdad es esta: el versículo reprocha con razón a los judeanos por adorar al becerro de oro. También presenta el asunto como si Muhammad hubiera confirmado la verdad de la Escritura que estaba con los judeanos, y como si los propios judeanos hubieran rechazado esa Escritura.
La segunda parte de la verdad también debe ser dicha: así como los pastores religiosos de los judeanos escribieron mentiras en nombre de Moisés, más tarde también se escribieron mentiras en nombre de Muhammad, repitiendo distorsiones anteriores. Los judeanos tuvieron una vez una Escritura verdadera, pero más tarde fue olvidada y quemada en el tiempo en que los verdaderos sacerdotes de Judea fueron asesinados y sus escritos destruidos.
Esto ocurrió después de un cataclismo natural y de una convulsión política, cuando un falso poder religioso se consolidó entre las ruinas, mientras muchos sacerdotes verdaderos entre diferentes pueblos fueron asesinados. La autoridad romana remodeló la región de Judea, y Herodes I, conocido como Herodes el Grande, ciudadano romano, fue instalado como gobernante sobre Judea. Desde aquel tiempo, el liderazgo religioso quedó cada vez más ligado al poder imperial, y la enseñanza original dejó de preservarse fielmente. **
En este punto, debe comprenderse una cosa con claridad: la enseñanza original no se perdió porque el Todopoderoso abandonara a la humanidad. Se perdió porque las personas eligieron repetidamente la autoridad, el miedo, el ritual y el beneficio por encima de la conciencia.
En aquella época, Juan el Bautista y más tarde Jesús (Isa) fueron enviados para restaurar la enseñanza verdadera. Sin embargo, la corrupción dentro de las estructuras religiosas persistió. Más tarde, Muhammad vino con el mismo propósito, pero su enseñanza, al igual que la de Isa, también fue alterada.
Así, pueden encontrarse distorsiones dentro de la Biblia, el Corán y el Tanaj. El Todopoderoso permitió esto para que la humanidad pudiera aprender a distinguir la oscuridad de la luz.
Ahora ha llegado el tiempo de la prueba para cada alma y para todo el mundo. Cada persona debe elegir entre la oscuridad y la luz. No tengas miedo de analizar los textos de las Sagradas Escrituras, porque el Creador te dio razón y te ayuda mediante Su voz: la conciencia.
El pacto no se cumple mediante la pasividad ante las autoridades religiosas. Se cumple mediante la conciencia despierta, la responsabilidad y la restauración de la unidad. Mantente firme en la fe a la voz del Todopoderoso dentro de ti.
* El texto coránico citado de Corán 2:74–101 está tomado de la traducción al español de Muhammad Isa García, consultada en QuranEnc.com. ↑ volver
** Para una explicación histórica más amplia sobre Herodes I y el contexto político romano, véanse Apocalipsis 13:18 — Herodes y Roma y La verdad oculta sobre el cristianismo: Roma, engaño y prueba final. ↑ volver
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