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Bereshit (Génesis) 22 — Abraham, Isaac y las cuestiones morales planteadas por la historia

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Book 198Estructura y contenido del libroParte DosComentario del TanajBereshit (Génesis) 22 — Abraham, Isaac y las cuestiones morales planteadas por la historia
Abraham preparándose para sacrificar a Isaac mientras un ángel interviene en la historia de Bereshit (Génesis) 22 en la Torá
Abraham a punto de sacrificar a Isaac — ilustración de Bereshit (Génesis) 22 en la Torá.

Un comentario sobre Bereshit (Génesis) 22, que examina la atadura de Isaac y la prueba moral planteada por una orden de sacrificar a un hijo amado.

Este comentario sobre Bereshit 22 examina una de las escenas más debatidas de la Torá: a Abraham se le dice que ofrezca a Isaac en holocausto. En la tradición judía, este episodio suele conocerse como la atadura de Isaac, o la Akedá.

Bereshit (Génesis) 22:1–3

1 Y ACONTECIÓ después de estas cosas, que tentó Dios á Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí.

2 Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, á quien amas, y vete á tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.

3 Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos mozos suyos, y á Isaac su hijo: y cortó leña para el holocausto, y levantóse, y fué al lugar que Dios le dijo. *

La orden, la obediencia y la voz de la conciencia

Si la voz que habla en la narración se identifica con el Todopoderoso —Amor Absoluto y Creador de toda vida—, entonces la orden de sacrificar a Isaac plantea cuestiones morales inevitables.

  • ¿Por qué el Creador de la vida exigiría una prueba de fe mediante la disposición a matar a un hijo amado?
  • Si el Todopoderoso ve todas las cosas, incluidos los pensamientos, las intenciones y el nivel del alma, ¿por qué tendría que probarse la fe de Abraham mediante un acto semejante?
  • ¿Puede la obediencia seguir siendo santa cuando exige que una persona silencie la conciencia ante la crueldad?

El problema moral no desaparece por llamar sagrada a la orden. Una lectura basada en la conciencia debe preguntar si el pasaje revela al Todopoderoso, o si expone una imagen distorsionada de la autoridad que exige sometimiento incluso cuando la orden contradice la ley de la vida.

Bereshit (Génesis) 22:15–18

15 Y llamó el ángel de SEÑOR á Abraham segunda vez desde el cielo,

16 Y dijo: Por mí mismo he jurado, dice SEÑOR, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único;

17 Bendiciendo te bendeciré, y multiplicando multiplicaré tu simiente como las estrellas del cielo, y como la arena que está á la orilla del mar; y tu simiente poseerá las puertas de sus enemigos:

18 En tu simiente serán benditas todas las gentes de la tierra, por cuanto obedeciste á mi voz. *

La promesa dada a Abraham y las cuestiones planteadas por la promesa

La promesa que sigue a la obediencia de Abraham plantea una segunda cuestión moral. Si la bendición se conecta con la disposición a sacrificar al propio hijo, ¿qué imagen de una supuesta autoridad sagrada se forma en la mente del lector?

  • Si el Todopoderoso es el Creador de toda la humanidad, ¿puede entenderse la bendición de un solo pueblo como permiso para dominar a otros?
  • ¿Pueden las promesas de tierra, victoria o poder sobre “enemigos” convertirse en una tentación hacia la vanidad, la codicia y la ceguera espiritual?
  • ¿Conduce la fe verdadera a una persona hacia la humildad ante el Creador, o hacia la creencia de que el mundo debe inclinarse ante su propio grupo, linaje o autoridad religiosa?

La prueba no es solo la prueba de Abraham. También se convierte en la prueba del lector: ¿justificará el lector la crueldad porque está envuelta en lenguaje sagrado, o permanecerá despierta la conciencia?

Visión espiritual y tentación del poder

Por eso, el lector debe preguntarse qué tipo de fe está siendo formada por esta narración. Si una persona imagina a Dios como un poder que habla solo a un grupo, le promete las posesiones de otros, justifica tomar de los “enemigos” y amenaza con castigo eterno por la incredulidad, entonces la visión espiritual ya se ha oscurecido.

El Todopoderoso no tienta al alma con vanidad, codicia ni dominación. El Creador de todos los pueblos no puede reducirse a posesión privada de una nación, de un sacerdocio o de un sistema religioso. La fe verdadera comienza cuando el alma reconoce al Todopoderoso por encima de toda imagen tribal del poder.

Quienes confunden superioridad con bendición y conquista con santidad se colocan en el camino del engaño espiritual. La pregunta ante cada lector es si la fe despierta la conciencia, o si se convierte en una herramienta para excusar la crueldad, la apropiación y el orgullo.

Por eso la historia de Abraham e Isaac no es solo una cuestión sobre un episodio antiguo. Pasa a formar parte de un examen más amplio sobre cómo las narraciones sagradas pueden utilizarse para despertar la conciencia o para entrenar la obediencia ante la autoridad.

Roma, Herodes y la distorsión de la enseñanza sagrada

Antes de un gran cataclismo natural, varias civilizaciones existían al mismo tiempo en la Tierra, separadas por barreras naturales y artificiales. La catástrofe rompió esas barreras, y los pueblos sobrevivientes entraron en períodos de migración, conflicto y lucha por tierras habitables.

Un grupo depredador consolidó el poder en el territorio de Roma y creció gradualmente hasta convertirse en una fuerza gobernante. Su expansión no se limitó a la conquista militar. También tuvo como objetivo el conocimiento sagrado y la independencia espiritual: libros antiguos fueron destruidos, personas de conocimiento fueron perseguidas, sacerdotes de pueblos conquistados fueron eliminados o reemplazados, y tradiciones sagradas vivas fueron remodeladas en sistemas que servían al control político y religioso.

La enseñanza original no fue preservada en su forma pura, sino que más tarde fue distorsionada, remodelada e introducida a través de autoridades del templo colocadas bajo el gobernante designado por Roma en Judea: Herodes el Grande. De este modo, el poder político remodeló la tradición sagrada y la presentó al pueblo como verdad heredada.

El tiempo de elección: evidencia, conciencia y el Todopoderoso

El tiempo presente es un tiempo de elección: una prueba para cada alma y para el mundo entero. El significado revelado de la Menorá, la estrella llamada erróneamente Escudo de David, y otros signos sagrados remiten a la evidencia desplegada en la primera parte del Libro. Por eso el lector no es llamado a la creencia ciega, sino a la verificación, la conciencia y el reconocimiento del Todopoderoso.

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* Los versículos citados de Bereshit (Génesis) 22 están tomados de HebrewBible.app / Tanaj Judío, Génesis 22, edición en hebreo y español. ↑ volver a 22:1–3 · ↑ volver a 22:15–18

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